Oracle promete que los retornos de su apuesta por la IA llegarán antes de lo esperado; se espera que el flujo de caja libre sea positivo en la segunda mitad del año fiscal 2028 y que el gasto de capital disminuya en el año fiscal 2029.
La directora financiera de Oracle, Hilary Maxson, declaró en el Día del Inversor que se espera que el flujo de caja libre de Oracle se vuelva positivo en la segunda mitad del año fiscal 2028, y que para el año fiscal 2029 el flujo de caja libre supere los 30 mil millones de dólares. El mercado previamente anticipaba que este indicador se volvería positivo recién en el año fiscal 2030. Maxson también prevé que el gasto de capital disminuirá en el año fiscal 2029 y que el límite máximo de financiación adicional antes del año fiscal 2030 será de 20 mil millones de dólares. Tras la noticia, las acciones de Oracle subieron más de un 13%.
Oracle revisó hacia arriba de manera significativa sus objetivos financieros a largo plazo, comprometiéndose a lograr más de 30.000 millones de dólares en flujo de caja libre para el ejercicio fiscal 2029, y comenzó a impulsar un crecimiento autosustentable, lo que en parte alivió la preocupación del mercado sobre su intenso gasto de capital en inteligencia artificial.
El miércoles 28 de octubre, durante el Día del Inversor, la directora financiera de Oracle, Hilary Maxson, declaró que se espera que el flujo de caja libre de Oracle pase a ser positivo en la segunda mitad del ejercicio fiscal 2028, y supere los 30.000 millones de dólares en el ejercicio fiscal 2029. El mercado en general esperaba previamente que este indicador solo entraría en positivo en el ejercicio fiscal 2030.
Al mismo tiempo, anticipó que el gasto de capital disminuirá en el ejercicio fiscal 2029 para apoyar un flujo de caja libre por encima de los 30.000 millones de dólares, y fijó el límite máximo de financiación adicional antes del ejercicio fiscal 2030 en 20.000 millones de dólares, repartidos en partes iguales entre deuda y acciones.

Tras el anuncio, las acciones de Oracle llegaron a subir más de un 13%, marcando un máximo intradía. En lo que va del año, el papel acumula una caída de aproximadamente un tercio, y este rebote refleja que el sentimiento de los inversores respecto a la presión financiera de la empresa se ha recuperado en cierta medida. Simultáneamente, los bonos de Oracle también subieron; según datos de Bloomberg, el precio de sus bonos a 30 años se ubicó ese día cerca de 83 centavos por dólar, recuperándose claramente desde el mínimo de mediados de octubre de 79 centavos.

Oracle es uno de los activos más observados por los inversores en la actual ola de inversiones en infraestructura de inteligencia artificial. La empresa busca transformarse del software empresarial tradicional hacia el negocio de centros de datos, compitiendo contra gigantes de la computación en la nube como Amazon y Google, y vendiendo poder de cómputo a empresas de AI como OpenAI. Dado que su base de ingresos dista mucho de igualar la de gigantes como Microsoft o Amazon, y su alta dependencia de la empresa aún no rentable OpenAI, el mercado mantiene dudas sobre su capacidad para asumir elevados gastos de capital.
Metas financieras a largo plazo revisadas al alza
Durante el Día del Inversor, Oracle publicó su hoja de ruta de objetivos para varios ejercicios fiscales futuros.
La compañía prevé que sus ingresos superarán los 225.000 millones de dólares en el ejercicio fiscal 2030, con un margen operativo ajustado superior al 40% y ganancias ajustadas por acción superior a 21 dólares.
Al mismo tiempo, la empresa reafirmó sus previsiones previas para el ejercicio fiscal 2027: ingresos superiores a 90.000 millones de dólares y ganancias ajustadas por acción bajo normas no GAAP de 8,10 dólares, manteniendo así las expectativas de crecimiento anteriores.
Maxson también les comunicó a los inversores que la empresa planea entregar a sus clientes una capacidad de cálculo de centros de datos de 7 gigavatios “en los próximos años”.
Oracle se ha convertido en uno de los focos del mercado a la hora de analizar los costes de infraestructura vinculados a la AI. Careciendo de la base de ingresos masiva de negocios en la nube como Microsoft o Amazon, Oracle enfrenta una presión de flujo de caja más intensa debido a sus grandes inversiones en AI, además de que la dependencia de OpenAI –un cliente clave que todavía opera con pérdidas– amplifica este riesgo.
En lo que va del año, las acciones de Oracle han caído cerca de un tercio, mostrando un desempeño más débil que el promedio del sector tecnológico. El calendario para retornar a flujo de caja positivo y las metas de rentabilidad a largo plazo divulgadas en el Día del Inversor ofrecieron un ancla relativamente clara para el mercado, lo que disparó una reacción de compra de corto plazo.
No obstante, todas estas metas miran hacia los ejercicios fiscales 2028 a 2030, por lo que aún resta tiempo para alcanzar ese objetivo, y la evolución futura del mercado dependerá en gran medida de la capacidad de la empresa para avanzar en la implementación de su negocio de AI y expandir su base de clientes.
Al mismo tiempo, varios proyectos de centros de datos de Oracle enfrentan retrasos en sus procesos de aprobación y construcción. En septiembre de este año, la empresa notificó fuerza mayor a Stack Infrastructure, subsidiaria de Blue Owl, desarrolladora de un parque de 1.400 acres en el condado de Doña Ana, Nuevo México, tratando de postergar pagos si el proyecto sufre contratiempos o no puede operar según lo previsto en 2028. Además, la empresa enfrenta demoras en el acceso a la energía en un sitio en Wisconsin y resistencia de la comunidad local para otro proyecto en Michigan.
En términos de financiación, Oracle emitió bonos este año para recaudar 25.000 millones de dólares y, en el trimestre terminado el 31 de agosto, emitió nuevas acciones por un valor de 20.000 millones de dólares. Tras la rebaja de su calificación crediticia empresarial por parte de S&P en julio de este año, la misma se encuentra ahora solo un escalón por encima del grado especulativo.
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